Ella tiene 21 años. Cree ser inteligente, independiente, liberal y cuero. Él tiene 25 años, y es alto, fuerte y con pretenciones musicales medio romanticonas. Están juntos días, semanas, meses y hasta años. Hay costumbre de por medio y también algo de amor.
Ella lo adora, lo ama, lo quiere. Él dice lo mismo. Por eso no entendía sus llamadas con cierta frecuencia. Poco a poco fue soltando prenda. Aunque los comentarios eran bastante melosos, me gustaba conversar. Pero me incomodaba escuchar la dependencia que se había generado después de estar tanto tiempo juntos y pasar un gran porcentaje de esos años juntos. Ella dependía de él.
La noté algo rara una noche. Me contó que habían discutido. Que la discusión fue más fuerte que las anteriores. Que él la cogió del brazo, la agarró fuertemente, la jaló con algo de furia. Ahora tenía marcas que ocultaba con una chompa en pleno verano.
Definitivamente me preocupé. Le pedí que tenga cuidado, mucho cuidado. Que ese tipo de cosas no podían pasar bajo ningún motivo. Ella lo defendió, diciendo que fue solo una reacción. Que cuando uno ama a alguien tiene que amar todos sus defectos. Que el nivel en el que estaban era algo superlativo. Le dije que no tenga miedo de llamarme para contarme algo.
Me llamó esa noche. Estaba llorosa y no contenía las lágrimas. - Ha terminado conmigo - fue lo primero que me dijo. Le dije que lo lamentaba y le pregunté que fue lo que pasó. Me dijo que quizo forzarla a acostarse, que ella se negó y el resultado fue un golpe. Luego la dejó sin dinero en la calle y cuando llegó a su casa, tan solo atinó a llamarme.
No lo podía creer. Le dije que no tenía que llorar porque hubiera terminado con él. Que llorara de rabia por los golpes que recibió y por perder tiempo con tamaño hijo de puta. Me dijo que tenía razón y le propuse juntarnos para conversar al día siguinte.
Al día siguiente la llamé al celular un par de veces. Como no contestó, no fui al lugar donde habíamos quedado. Cuando tarde en la noche me contestó, le pregunté porque no me había contestado. La respuesta fue absurda. Él tenía el celular porque habían regresado. No lo podía creer y colgué.
Es una lástima que ella no sea nada de lo que pensaba que era. Inteligente, independiente, liberal y cuero.
Viene envuelta en cristal
Pasa a la orilla del mar
En mi cabeza tengo arena no me deja pensar
Brilla tu flor primaveral
Feliz día de la mujer, aunque nunca lo entendí.