domingo, junio 15, 2008

tercer domingo de junio

cuando mi viejo tenía mi edad, tenía ya 3 años de casado y un hijo de casi 2 años. tenía un vochito celeste con el que se iba a trabajar todas las mañanas. todos los días ida y vuelta hasta el callao. vivía en casa de su suegra y el sueldo que ganaba tenía que alcanzarle para mantener a su esposa, hijo (o sea yo) y además darle plata a mi abuela y a mi tía abuela.

felizmente mi madre también trabajaba.

mientras tanto, yo sigo soltero (y parece que lo seguiré siendo por un buen tiempo), no tengo hijos (felizmente). aún no cuento con carro propio (porque vamos, auto heredado no es en realidad auto propio), sigo viviendo con mi familia y mi sueldo me debe alcanzar para ahorrar para cosas futuras.

previa comisión a los padres, claro está.

pero no me veo con las responsabilidades que mi viejo tenía a mi edad. y quizás es por haber adquirido esas responsabilidades tan temprano que le ha ido bien en general. y probablemente por ello me haya forzado a hacer algunas cosas que yo no quería pero que, a lo largo de los años, me han servido bastante.

pero son esas cositas que hacen que admire a mi viejo, y que lo haya admirado desde hace tiempo.

pero no sólo por eso.

attaque 77 - echo fuego

4 comentarios:

peregrino dijo...

Jajaja si lo pienso de esa manera estoy cagado... a mi edad yo ya tenía muchos años jaja... pero como dije en el último post... cada uno sigue su propio camino.

Agradezco lo de mi padre, pero yo tengo mi rumbo.

Nos leemos.

Sol dijo...

Qué bonito post! :)

Inadecuada dijo...

chato, yo pensaba que el carro era tuyo, qué decepción...

David dijo...

Uno de tus mejores posts