sábado, enero 29, 2005

hippie

Se autoproclamó artista. El pinta, pintaba y pintará, decía. No le interesaba nada más en su vida. Se retiró de la universidad para seguir su sueño. Quería ser el Rembrant perucho. Lo tenía todo planeado. Viaje a Nueva York, estudios de pintura, sólo pintura. La mejor de todas las escuelas publicó, mientras muchachas observaban la valentía del muchacho.

Se mandó con un: Yo tuve mucha plata, pero ahora no la tengo. No me interesa el dinero, dijo mientras amarraba sus zapatillas puma. Yo no tengo problema en ser pobre, repitió a la par que limpiaba el pantalón Diesel nuevo. El dinero es lo de menos, mientras se acomodaba el polo Tommy.

Hablaba de sus viajes, de su vida en Nueva York. De como gastaba el dinero. De los materiales para su pintura (y lo caro que eran) e incluso se aventuró a ponerle precio a su obra. "Si voy a venderlas a menos de 3000 cocos, mejor no la vendo".

No hay nada que hacer, no le interesaba el dinero.

With the thoughts from a militant mind
Hardline, hardline after hardline
Landlords and power whores
On my people they took turns
Dispute the suits I ignite
And then watch ’em burn
Burn, burn, yes ya gonna burn

2 comentarios:

kat dijo...

El precio de la pasión...y de la estupidez...

La pasión no es supervivencia...pero sí intensifica si se usa con inteligencia...¿habrá salido de allí el aquel dicho: El dinero es un mal necesario?

Dejar orgullos tontos...y no confundir el dinero como medio de supervivencia con avaricia, vendiendo nuestra pasión y exponiéndonos a la violación que el marketing realiza a diario

pd.- Gracias por visitarme o.o

malaputa dijo...

¿Cuántos así?.